Los Personajes.

El Cencerrón.

Portaba el cencerrón una máscara o carocha (ésta ha ido evolucionando desde el corcho, pasando por la chapa de hierro, hasta el cómodo plástico actual) y, adherida a ella mediante diversos procedimientos, una piel de macho cabrío (hoy de cordero) que cubría la espalda, rabo de macho cabrío, cordero o incluso, en alguna ocasión, se consiguió de lobo.

• La parte superior de la carocha estaba rematada por dos cuernos metálicos, (hoy se tiende a los de cabra) y, sujeta a ellos, una mecha o trozos de saco enrollados, pero con un determinado grado de humedad, que, al irse quemando, dejaban una estela de humo.

• Bigote y barbas de chivo. Su visión era (y es) a través de la boca de la máscara, lo que produce un efecto de mayor envergadura en el terrorífico ser.

• Pantalón de pana vieja y camisa de la época.

• Alrededor de la cintura y en la espalda, grandes cencerros colocados en posición y orden perfectamente estudiados. 

• En las manos, blande unas tenazas articuladas rematadas en cuernos de cabra, fabricadas artesanalmente con ocho o diez listones de madera de negrillo, ensamblados con vástagos también de madera (según los viejos, de raíz de urz).

El Cencerrón.
Fotografía de Jorge Folgado

La Filandorra.

La Filandorra, era un hombre disfrazado de mujer. Actualmente, tanto hombres como mujeres la representan.

La Filandorra viste de mujer vieja, con vestido rojo o verde y manteo, blusa y mantilla. negra cruzada al pecho y atada en la espalda con un cencerro colgando. 

Lleva pintada la cara de rojo y la cabeza cubierta con pañuelo colorido anudado al cuello. También lleva huso, rueca y un cerro de lino y no le puede faltar un “abantal” lleno de ceniza, elemento fundamental en la representación.

La Filandorra.

El Ciego y El Molacillo.

El Ciego y el Molacillo visten con la misma indumentaria: mono o ropas viejas recubiertas de tiras de trapos de colores, entre las que sobresalen las cruces de madera que ellos mismos portan y sus cabezas las cubren un sombrero recubierto de tiras de papel de colores, conjuntándose así con el mono.

Lleva alforjas con coplas y corchos quemados para tiznar las caras y porta un garrote retorcido para apoyarse y, en caso preciso, para defenderse. 

Aparece montado sobre un burro, pues antiguamente iba a pie, unido al Molacillo por un largo trozo de parra. Actualmente, el Molacillo portan una gran vara pintada, con la que se defiende del Cencerrón.

El Molacillo conduce el burro del Ciego y lleva anilina para pintar las caras. Actualmente, se utilizan pinturas para la cara.

El Ciego y el Molacillo.
Fotografía de Alfredo Miguel Romero. https://flic.kr/s/aHsjK5Katg

El Gitano.

El Gitano viste camisa con chaleco, en el que se ha cosido un trozo de saco con el grafito “Zoy gitano”, pantalón viejo, leggins, botas, sombrero con cinta de color y gafas con dibujos en los cristales.

 Lleva una bota de vino, reloj de madera y una tralla y va acompañado de su inseparable burro.

El Gitano.
Fotografía de María Jesús.

El Pobre.

El Pobre, que viste pantalón y camisa viejos, sombrero de paja deshilachado o viejo, con abrigo o capa alistana raídos, de más de cien años de antigüedad. Lleva máscara de plástico y gafas. En las manos, una lata, recubierta por un trozo de saco, con la palabra “LIMOSNA” y un bastón sobre el que apoyarse al caminar. También pinta las caras con anilina.

El Pobre.

El Galán y La Madama.

El Galán vestía las mejores galas a su alcance: sombrero cordobés, camisa de puñetas, traje de pana, con corbata y chaleco, y altas botas negras.

La Madama, en consonancia con el Galán, iba endomingada: manteo de tiranas, camisa de tres puños, jubón, gabacha, mandil negro, medias blancas, polainas, lustrosas cholas y pañuelo.

No tenían una función concreta en la representación; paseaban entre el resto de actores y repartían caramelos y dulces a los niños, en recuerdo de que antiguamente se les daban como obsequio manzanas, peras y dulces.

El Galán y La Madama.
Fotografía de Calaito.

Animales requeridos para la celebración.

Participan siempre dos burros alistanos. Uno el del Gitano, que intenta vender entre los espectadores; lleva flores rojas en la cabeza. El otro es en el que va montado el Ciego y que, además de las flores, lleva siempre en la cara una hoja de calendario con una mujer desnuda.